Te damos la bienvenida al mundo de Lea, donde la mesa puesta y las tazas crean ambiente
Entra en la habitación favorita de un puñado de amigos y familiares de Nordal y descubre sus mejores ideas para rodearte de algo nuevo, algo antiguo y, sobre todo, algo personal.


Me llamo Lea y, ante todo, soy madre. Tengo cuatro hijos maravillosos con mi marido Mikkel, con quien llevo casi 19 años.
Además soy autónoma y tengo muchos papeles, pero del que estoy más orgullosa es el de escritora. He publicado tres libros: un libro creativo de DIY, 'DIY med Lea', un libro y guía de bodas, 'Bryllupsplanlæggeren', y, más recientemente, mi primera novela, 'Hvem fanden er Alice'. Siempre me ha encantado escribir, y siempre he sido muy creativa e impulsiva. En mi círculo de amigos soy conocida como la que organiza muchísimas reuniones e invita a todo el mundo. Encuentro un motivo para invitar a gente en casi cualquier cosa. Incluso he organizado una merienda porque me había comprado tazas nuevas.
Cuando invito a cenar, a un cumpleaños o a cualquier otra cosa, siempre he pensado mucho en cómo se ve la mesa y toda la presentación. Pongo muchísima energía en que todo resulte acogedor y apetecible. También me importa mucho que todo combine. Por eso suelo usar temáticas, que pueden ir desde cumpleaños infantiles de deporte o personajes de dibujos animados hasta cenas de Navidad por colores. Me gusta que haya un hilo conductor - no se me da bien improvisar.
Lea Hvidt Kessler es escritora y creadora de contenido. Vive con su marido, el boxeador Mikkel Kessler, y sus cuatro hijos en una casa de campo que construyeron ellos mismos en Sengeløse.

Los consejos de Lea para una mesa personal
Algo hecho en casa. Las cosas pequeñas también cuentan - como una tarjeta con el nombre o un poco de decoración de mesa. Puedes hacer un servilletero con un pequeño lazo y quizá una flor del borde del camino.
Un pequeño regalo que los invitados puedan llevarse también es un detalle precioso para tener en la mesa.

Me encantaría tener muchas reliquias familiares o cosas con historia para poner la mesa, pero la verdad es que no tengo ni un solo objeto de ese tipo. Sería precioso poner una fuente en la mesa y pensar en mi abuela, pero no tengo esos recuerdos en forma de objetos. Eso sí, creo que mis hijos recibirán un poco de todo el día que formen su propio hogar. De verdad intento crear tradiciones para nosotros y nuestros hijos, tanto en fechas señaladas como en días normales que simplemente merecen algo especial. Por ejemplo, siempre pongo la mesa con servilletas de tela, y las tengo de varios colores. De hecho, es algo en lo que gasto bastante dinero: entre otras cosas tengo seis juegos distintos de tazas de té y café, así que puedo poner la mesa para bastantes más invitados que un puñado. Creo que lo que me gusta es la variedad - que la mesa no sea siempre igual. Pero ese placer también ocupa mucho espacio, así que intento controlarme un poco en eso.

ATELIER FORMA
«Me encantan las tazas grandes. Bebo mucho té, y hay algo muy agradable en calentarse las manos con una taza grande y aromática. Casi se ha convertido en un ritual para mí: me encanta disfrutarlo en silencio, así que suelo sentarme en un rincón secreto o dar un pequeño paseo.»
- Lea

4 consejos para disfrutar alrededor de una mesa (bien puesta)
Servilletas de tela - para un estilo un poco más lujoso y cuidado. Son agradables de usar y transmiten una sensación de hospitalidad generosa.
Flores - siempre flores frescas. Aportan vida y son preciosas.
Un juego divertido o acogedor - como las mímicas o un pequeño concurso de preguntas. Cuando consigues reunir a todo el grupo en torno a una misma cosa, para mí es una cena lograda.
Usa siempre vajilla de verdad. No me gusta la vajilla desechable - aunque sea práctica - así que incluso en los cumpleaños grandes intento usar siempre vajilla de verdad. Me encantan las fuentes grandes que hacen que la comida parezca abundante y apetecible.

Cuando salgo, siempre me fijo en cómo se presenta la comida. Me encanta cuando se sirve en fuentes grandes. Ensaladas grandes y llamativas con todos los colores del arcoíris pueden quedar realmente bonitas. También creo que las flores comestibles marcan la diferencia - pueden hacer que una ensalada sea elegante, si es que se puede decir eso de una ensalada. Son los pequeños detalles los que me conquistan: los veo y los aprecio.

















































